lunes, 20 de julio de 2009

Winter break

Cuando llegan las vacaciones (sean las que sean: de septiembre, de semana santa, de verano, de invierno) lo único en que pienso es en todo el tiempo libre que tendré para hacer lo que quiera. Generalmente los planes que no se pueden realizar durante el período académico, ven la luz durante este período, pero las vacaciones de invierno tienen algo en particular: los resfríos.



Ahora que llegó la influenza humana andan todos virulentos y, como nunca, a mi no me ha tocado nada. Pero ¿qué puedo hacer sola? leer, estar en el computador, escribir, prácticamente todo lo que igual puedo hacer estando en clases. Y cuando hay quórum, viene el resfrío a hacerme un rin rin raja. Oh cruel destino, ¿por qué me cagas de esta manera? Ya te imagino maldito Murphy, sentado en bata y con un pipa mirándome desde una nube y diciendo "pobre pequeña ingenua que celebra la llegada de las vacaciones, no tiene idea de que en una semana querrá volver a su entorno universitario". Y así es damas y caballeros, que en mi tercera semana de vacaciones ya me fomié.

A partir de todo esto, es que he llegado a la conclusión de que antes de salir de vacaciones de invierno, tendré que elaborar un listado de planes de respaldo para no quedar colgada. Unos cuantos buenos libros (ok, ahora saqué el Gran Gatsby para culturizarme un poco y no ha sido una buena opción), llenar el disco duro de películas (brillantemente formatié el pc y ahora no me lee las que había bajado), comprar mucha lana para o porquerías para hacer cosas manuales, etcétera, etcétera, etcétera.

Solo espero recordarlo para el próximo año.

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