lunes, 4 de enero de 2010

Cantando al sol como la cigarra

Hoy murió Sandro e inesperadamente me dieron ganas de escribir acerca de mi experencia personal con el cantante trasandino.


El rollo con Sandro es potente dentro de las mujeres de varias edades, mi vieja y mi abuela forman parte de sus seguidoras incansables, y es que este tipo tiene un "qué sé sho" que incluso lo llevó a ser comparado con Elvis, con sus películas y meneos varios.

Mi historia con Sandro comenzó mediante mi madre, durante un período en que le dió por comprarse los CDs de sus cantanes favoritos para hacer la transición desde los casettes. En ese tiempo vivía en Antofagasta, en la base Cerro Moreno, por lo que le sacábamos el jugo al auto, tanto para ir a la ciudad como para realizar viajes a Santiago; el problema es que el auto aún no tenía CD y mi madre es nula en el manejo de tecnología, por lo que el úico CD que pudo pasar a casette para escuchar en el auto fue el de Sandro ("Vivo") que, pasó a desplazar a los viejos casettes derretidos bajo el sol del desierto.

Un día, comenzábamos un viaje hacia Santiago (un día y medio en la carretera) y de un momento a otro se acabó la señal de la radio, mi vieja busca debajo de su asiento y encuentra un solo casette, sin nombre, lo mete en la casettera y comienza a sonar el rey gitano. Desde ese momento, en todos nuestros viajes carreteros el único (o por lo menos el primer y más escuchado casette) que sonaba era el de Sandro. Hoy, cuando comienza a sonar, con mi hermano comenzamos a cantar, aprendimos las letras las pausas, los saludos y comentarios al público (recuerdo que es en vivo).



Ahora lo digo: me embalo con el CD de Sandro en vivo, aunque solo ahora llegué a admitirlo.

1 Bonus Tracks:

Andres_slean dijo...

Sí, definitivamente Sandro marcó por completo nuestras vidas.
Sus gárgaras y picardías en vivo fueron las que nos motivaron a cantar durante más de 24 horas de viaje, e incluso a otros lugares.
Larga vida al Gitano.