Con motivo de lo ocurrido en Chile con el terremoto, tengo un comentario personal que necesito expresar respecto a mi casa de estudio: la Pontificia Universidad Católica de Chile.
¿Cómo es posible que esta Universidad hay declarado que comenzará sus clases el día 8 de marzo? ¿Es que acaso aquí no hay alumnos provenientes de las regiones afectadas por el terremoto? ¿Qué calendario es tan rígido que no permite un ajuste de emergencia o, por último, solidario?
La cosa es simple: la PUC tiene entre sus matriculados un gran número de alumnos provenientes del sur, como testigo puedo dar fe de que varios de mis compañeros proceden de las regiones afectadas por el terremoto, sin embargo, la universidad ha decidido que las clases empezarán tan solo una semana después de una catástrofe que ha dejado a sus familias sin nada o, en el mejor de los casos, con mucho temor debido a los saqueos y actos de violencia que se han presentado en el sector. Esto obligará a que ellos tengan que tomar una opción: o se vienen dejando a sus familias en un momento delicado, o se quedan y pierden clases e información que se entrega solo en estos días.
Ahora bien, hay que tomar en cuenta otro factor: la gran mayoría de estos alumnos de la PUC arriendan una pieza/pensión/depto/casa en la capital, la cual generalmente pertenece al centro de la ciudad o a sectores antiguos. Dudo que los afectados por este terremoto hayan llamado para chequear si podrán volver al mismo lugar en el que se hospedaban antes de que todo esto pasara, hay casos de algunos que solo salieron por unos días y al volver se dieron cuenta de que ya no podían quedarse en sus departamentos por daños estructurales e incluso hay personas cuya familia perdió su modo de ingreso y no podrán seguir pagando el mismo lugar. Esto, señoras y señores, implica una búsqueda de residencia que con seguridad no demorará solo un día.
Todo esto se suma a la restricción de la posibilidad de voluntariado de los estudiantes PUC para ayudar en regiones... tendrían que ayudar solo hasta hasta el domingo.
Expuesto lo anterior, hago mención de la Universidad de Chile que atrasó sus clases para el 15 de marzo, una fecha mucho más razonable y que considera las necesidades de sus alumnos sureños.
Releo lo escrito, y me doy cuenta de que la molestia me impide editar mi comentario, pero creo que queda clara la idea: ¿En quién está pensando la PUC?
¿Cómo es posible que esta Universidad hay declarado que comenzará sus clases el día 8 de marzo? ¿Es que acaso aquí no hay alumnos provenientes de las regiones afectadas por el terremoto? ¿Qué calendario es tan rígido que no permite un ajuste de emergencia o, por último, solidario?
La cosa es simple: la PUC tiene entre sus matriculados un gran número de alumnos provenientes del sur, como testigo puedo dar fe de que varios de mis compañeros proceden de las regiones afectadas por el terremoto, sin embargo, la universidad ha decidido que las clases empezarán tan solo una semana después de una catástrofe que ha dejado a sus familias sin nada o, en el mejor de los casos, con mucho temor debido a los saqueos y actos de violencia que se han presentado en el sector. Esto obligará a que ellos tengan que tomar una opción: o se vienen dejando a sus familias en un momento delicado, o se quedan y pierden clases e información que se entrega solo en estos días.
Ahora bien, hay que tomar en cuenta otro factor: la gran mayoría de estos alumnos de la PUC arriendan una pieza/pensión/depto/casa en la capital, la cual generalmente pertenece al centro de la ciudad o a sectores antiguos. Dudo que los afectados por este terremoto hayan llamado para chequear si podrán volver al mismo lugar en el que se hospedaban antes de que todo esto pasara, hay casos de algunos que solo salieron por unos días y al volver se dieron cuenta de que ya no podían quedarse en sus departamentos por daños estructurales e incluso hay personas cuya familia perdió su modo de ingreso y no podrán seguir pagando el mismo lugar. Esto, señoras y señores, implica una búsqueda de residencia que con seguridad no demorará solo un día.
Todo esto se suma a la restricción de la posibilidad de voluntariado de los estudiantes PUC para ayudar en regiones... tendrían que ayudar solo hasta hasta el domingo.
Expuesto lo anterior, hago mención de la Universidad de Chile que atrasó sus clases para el 15 de marzo, una fecha mucho más razonable y que considera las necesidades de sus alumnos sureños.
Releo lo escrito, y me doy cuenta de que la molestia me impide editar mi comentario, pero creo que queda clara la idea: ¿En quién está pensando la PUC?

1 Bonus Tracks:
Toda la razón, Stephanie. Mi amiga de Concepción estudia arte en la PUC y decidió no volver para este año académico, sino se quedó con su familia. Creo que la universidad demostró la falta completa de solidaridad.
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